Cambiar-Transformar para Innovar-Crear

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CAMBIAR-TRANSFORMAR para INNOVAR-CREAR[1]

Poder contribuir al cambio social debería ser una de las finalidades de la educación si la entendemos como un proceso de aprendizaje global, dinámico, vinculado a cada contexto y con una intencionalidad transformadora.

Cada vez más analistas y profesionales de la educación ponen de manifiesto, el final de una era, de un paradigma educativo[2] y el comienzo de un nuevo modo de hacer las cosas. La escuela se ha quedado obsoleta y día a día demuestra su incapacidad tanto para construir ese tipo de persona que necesita conocer en un mundo en cambio, como para atender las demandas de una sociedad planetaria, diversa, conflictiva en donde se tiene que convivir ¿Por qué el sistema  educativo sigue manteniendo unas disciplinas inconexas en unos horarios rígidos sin posibilidad de modificaciones?

La innovación en educación[3],  es una tarea compleja y a largo plazo, requiere visiones globales e inter-relacionadas. Cuando se quiere cambiar algo que no gusta, hay que trabajar con responsabilidad en un proceso planificado, dinámico, sistemático, intercambiando y generando ideas creativas, colaborando en una construcción conjunta, aprendiendo a afrontar las dificultades y convirtiéndolas en oportunidades.

Lo importante es que sea un planteamiento colectivo, para analizar y hacer con otr@s, abierto, reflexivo, no impuesto; es igualmente esencial, fundamentar la propuesta que se decida, marca claramente la finalidad hacia la que se avanza y emprender el camino sin miedos, teniendo en cuenta la incertidumbre, la inseguridad que genera la novedad. Considerar, además, las consecuencias de las propuestas que se van a introducir. Por último es necesario evaluar lo que funciona, para reforzarlo o lo que no funciona para mejorarlo, cambiar… y finalmente socializar la tarea realizada. Los procesos innovadores siempre suponen cambios porque introducen elementos que alteran lo que había

Como la innovación la llevan a cabo grupos de personas, son ellas, las que tienen que repensar las cuestiones importantes para avanzar a través de un trabajo colaborativo.

Es imprescindible aprender haciendo desde una visión amplia, con audacia e investigación. Para los educador@s es un proceso de reflexión sobre: que quieren hacer- tareas-; para que lo hacen -finalidad-; desde donde parten – que están haciendo- como lo van a hacer y hacia donde deben dirigir lo que les gustaría realizar – gestionar los procesos de cambio -.

Innovar supone creación. Las comunidades educativas, tienen que  vencer la inercia para no repetir lo de siempre, lo que da seguridad. Resistirse a los cambios, como decía Tolstoi, es ir contra el fluir natural de de la vida.

Crear es el acto a través del cual el cerebro genera un pensamiento original realizando nuevas combinaciones y asociaciones.

“…Ser creativo no es ser llamativo… la experiencia creativa es una apuesta, una posibilidad, no hay certezas, es un viaje al conocimiento… su territorio tiene claras diferencias con lo que ocurre en los amplios territorios de los automatismos… es una forma de entender la realidad…[4]

La creación, a través de las ideas, transmite una energía que empuja a los individuos, a las sociedades hacia los cambios, las transformaciones.  Se puede cambiar la realidad a través de una comunicación entre nuestra mente, nuestras ideas y la de los demás[5]. Pero ¿quién tiene en cuenta la coherencia de los cambios y genera la interacción necesaria para crear sinergias?. Un cambio profundo requiere, como hemos visto, un proyecto global integrado, motivado por algún@s y asumido por todos/as

“… Constituye un instrumento indispensable para que la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia (…) es esencial en el desarrollo continuo de las personas y las sociedades (…) para respetar los derechos de los hombres y las mujeres, practicar el entendimiento mutuo y hacer del progreso del conocimiento un instrumento de promoción del género humano, no de discriminación…” [6]

 

Reenfocar los procesos educativos en cada momento histórico, en cada coyuntura política y sobre todo en épocas de profundas transformaciones como la que se está viviendo, requiere la implicación de tod@s. Favorecer procesos colectivos es recrear, también, una sociedad más participativa, más justa.

Intervenir, rompiendo la rutina, para que algo cambie y mejore seria una buena reconversión de nuestra profesión.

No olvidemos que educadores y educadoras ejercen una profesión de reflexión, aunque a veces no se tenga en cuenta antes las múltiples tareas que se tienen que realizar. Es imprescindible liberar tiempo para formarse, preguntarse y debatir algunas cuestiones:

– ¿de que manera se perpetuán las exclusiones con métodos, en muchas ocasiones, caducos?;

– ¿en los espacios educativos, se analizan las causas que generan los problemas, y sus consecuencias para poder intervenir?;

– ¿se elaboran propuestas creativas, ante las diversas situaciones que se plantean,?;

– ¿como se gestiona el conocimiento?…

Avanzar hacia una sociedad del aprendizaje y del conocimiento implica transformar el sistema escolar y fortalecer las oportunidades de aprendizaje fuera de él. Esta capacidad de aprender a aprender a lo largo de toda la vida tiene, entre otras, la ventaja de diversificar estudios, flexibilizar el sistema, facilitar la accesibilidad a la información para responder al reto de un mundo que cambia, que se mueve y en donde se hace imprescindible conocer a otros seres humanos de otras culturas para aprender a vivir juntos, teniendo en cuenta la igualdad de oportunidades para todas y todos y el derecho de cualquier persona a ampliar sus horizontes culturales.

“..Parece claro que la educación no puede pretender generar conciencia crítica real si se desvincula del contexto social y no tiene como uno de  los referentes clave a los movimientos sociales. Las redes que ponen en relación y articulan las acciones de los diversos agentes socioculturales favorecerán y darán eficacia transformadora a las acciones…” [7]

 

Los centros educativos como lugar de reunión, de aprendizaje y de socialización deberían cumplir una  doble tarea, difundir los saberes y construir ciudadanía en un momento en que las estructuras familiares y sociales canalizan cada vez menos valores y referencias culturales. Favorecer una cultura democrática en la organización del centro puede ser una buena contribución a la formación ciudadana de sus miembros

Se trata de enseñar a vivir en la complejidad ya que la educación y el aprendizaje no tienen que ver sólo con el conocimiento, las técnicas y las formas de producción y gestión, sino que tienen que involucrar a la persona en las relaciones con los otros y consigo misma.

Ante la globalización neoliberal y la lógica del mercado que presentan un modelo social basado en la competitividad, el individualismo y el consumo sin límites para ampliar el capital, la educación puede o reproducir ese modelo, siendo una mera mercancía o convertirse en una práctica liberadora y emancipadora. Por eso, cada vez más la pasión por educar[8] se considera  imprescindible para el desarrollo de los pueblos, y una vía necesaria, fundamental, para la humanización del mundo.

A pesar de los factores que ralentizan los cambios, los avances científicos y tecnológicos han permitido a la educación, dar pasos para revisar sus concepciones, finalidades, relaciones con el contexto, enfoques y estructuras, espacios, sujetos, propuestas didácticas y metodológicas, procesos de formación de los educador@s, recursos… Al mismo tiempo se subraya, también, su interés por construir con otras ciencias – interdisciplinariedad-,  tener un rol social y político cada vez más definido para comprometerse con un trabajo más activo en la sociedad, favorecer la globalización de la solidaridad, del conocimiento, del bien común… y hacer posible el acceso de todos/as, a una  educación  de calidad.

 

Carmen Llopis Pla, cllopis@ieps.es   junio 2013



[1] Cfr CRITICA nº abril-mayo 2011 Por una educación transformadora y nov-dic 2012 Hacia donde va la educación.

[2] Ver en youtube “Paradigma educativo” K Robinson. El paradigma de los monos y la película la Educación prohibida . AA.VV.(2011) La sociedad de la ignorancia. Península. Barcelona

[3] La educación es bastante más que la escolarización, es o debería ser, una necesidad de aprendizaje de las personas que va creciendo a lo largo de la vida, que enseña a vivir y ampliar las visiones del mundo, que favorece la capacidad de denuncia ante las carencias y de valoración ante las iniciativas. Hoy, en este mundo interdependiente, globalizado y complejo,  no se puede concebir la educación como un hecho aislado, independiente de los contextos sociales, políticos, económicos o culturales. Enfoque socioeducativo

[4] LAMATA,R. (2005) La actitud creativa. Guías para la formación. Narcea. Madrid

[5] MUNARI, B. (2002) ¿Cómo nacen los objetos?  G. Gili, Barcelona y FROMM, E. (1990) Psicoanálisis de la sociedad contemporánea. FCE. México

[6]  La educación encierra un tesoro. Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre Educación para el siglo XXI. Preside Jacques Delors.  UNESCO-Santillana. 1996.  AA.VV. (2012) Otra educación es posible. Congreso Educa 2011. Narcea

[7] CORRADINI,M (2911) Como se desarrolla la mente creativa. Narcea. INNERARITY, D (2011) La democracia del conocimiento. Paidos

[8] DAY, CH. (2007) Pasión por enseñar. Narcea, Madrid

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